MAITE PALAZUELOS

LA HISTORIA QUE DIO ORIGEN AL
MÉTODO SBELT®

Durante años viví lo que
tantas mujeres conocen.

A lo largo de ese camino probé dietas, seguí recomendaciones y busqué soluciones externas. En muchos momentos parecía que el problema estaba resuelto, pero tarde o temprano volvía a aparecer el mismo obstáculo: el impulso frente a la comida.

Con los años comprendí que la cuestión no era simplemente qué comía. Existía algo más profundo que rara vez se abordaba de forma clara. Ese descubrimiento cambió completamente mi manera de entender el peso.

CUANDO SURGE EL IMPULSO INTERNO,
LA VOLUNTAD DEJA DE EXISTIR.

Ese impulso, que muchas veces se manifiesta como ansiedad o como necesidad emocional de comer, termina saboteando cualquier intento de control. Comprender ese mecanismo fue el primer paso para poder abordarlo de una forma diferente.

El nacimiento del Método SBELT®

A partir de ese proceso personal de búsqueda y comprensión comenzó a desarrollarse una manera distinta de abordar el problema del peso. El método no nació como una teoría académica ni como un sistema creado desde un despacho. Surgió de la experiencia vivida, de la observación y del acompañamiento posterior a muchas personas que compartían el mismo conflicto con la comida y con el peso.

A lo largo de los años, este enfoque se ha ido consolidando como una forma de intervención que permite trabajar con uno de los factores más importantes en los procesos de adelgazamiento: la ansiedad por la comida y la conducta alimentaria impulsiva. El Método SBELT® propone abordar el problema desde una perspectiva más amplia, integrando la dimensión emocional, conductual y corporal del proceso.

Acompañamiento Real

Mi trabajo hoy se centra en acompañar a personas que desean transformar su relación con la comida y con su cuerpo desde una comprensión más profunda del problema.

A través de programas, mentorías y formaciones profesionales, comparto la metodología del Método SBELT® con el objetivo de ayudar a otras personas a comprender qué ocurre realmente cuando la comida se convierte en una fuente de conflicto interno.

«Cuando comenzamos a comprender lo que ocurre dentro de nosotros, el cambio deja de ser una lucha constante y puede convertirse en un camino de reconciliación con el propio cuerpo.«